La ley establece una edad específica
para poder comprar y/o consumir bebidas alcohólicas en casi todos los países en
donde el consumo de alcohol ha sido legalizado. Esto se debe a que el consumo
de bebidas alcohólicas en menores de edad tiene repercusiones en la salud y
desarrollo de la persona. Los estudios revelan que el consumo de bebidas
alcohólicas en menores de edad, los episodios recurrentes de consumo en la
adolescencia y beber hasta embriagarse pueden afectar negativamente el
desarrollo mental, los hábitos de estudio y el desarrollo de las habilidades
necesarias para una correcta transición a la edad adulta.
Influencias
Los patrones de consumo de alcohol
en menores de edad se deben a una variedad de factores: la familia, los amigos,
los medios de comunicación, las normas culturales y la religión, así como las
políticas gubernamentales. Por ejemplo, se ha comprobado que la promoción de
bebidas alcohólicas en los medios publicitarios influye en la decisión que toman
los adolescentes para beber, y existe evidencia que demuestra que esta
publicidad aumenta las probabilidades de que los adolescentes y jóvenes
comiencen a beber, o aumenten su consumo de alcohol. Las políticas
gubernamentales pueden influir en estos patrones a través de diversas formas,
inclusive mediante estrategias de fijación de precios, restringiendo el
abastecimiento de bebidas alcohólicas y regulando de forma rigurosa la
comercialización de bebidas alcohólicas.3
Cabe destacar el papel que juegan las
familias en el consumo de bebidas alcohólicas en los menores de edad. La
composición familiar y los niveles de ingreso y de violencia son algunas áreas
asociadas al consumo de alcohol y uso de sustancias en menores de edad.
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