Etapa 1
En la primera etapa el individuo:
Bebe demasiado en todas las
reuniones.
2. Bebe con rapidez.
3. Sufre lagunas mentales.
4. Siente preocupación por beber.
5. Bebe furtivamente.
Etapa 2
Durante
esta etapa el individuo:
3.
Bebe en la mañana para curarse la
curda.
7. Derrocha.
9.
Siente remordimientos persistentes
después de las borracheras.
10. Hace
intentos de dejar de beber.
11. Cambia
su modo de beber.
12. Ocasiona
la pérdida de sus amistades.
13. Siente resentimiento.
14. Pierde
su trabajo, o cambia frecuentemente de trabajo.
15. Su
familia se aparta, forma una unidad defensiva, y cambia de hábitos respectos a
las amistades y a la comunidad.
16. Piensa
en el escape geográfico.
17. Recurre al ocultamiento.
Etapa III
En
esta etapa el individuo:
1.
Casos que pueden producirse en
cualquier momento: hospitalización, divorcio, accidentes y
arrestos.
2. Sufre borracheras prolongadas.
3. Pierde la tolerancia al alcohol.
4.
Le lleva más tiempo recuperarse de
una borrachera.
5. Padece temores indefinidos.
6.
Se derrumba su sistema de pretextos.
7. Tal
vez tenga que ser recluido en una institución mental.
Es una persona que
sufre una enfermedad, el alcoholismo. Esta persona no puede mantener su forma
de beber bajo control, aunque le haga daño a su salud,
a su empleo,
a su mente y familia.
El alcohólico se caracteriza por
depender del alcohol, tanto física como
psíquicamente, y la incapacidad de detenerse o abstenerse. La falta de la
bebida provoca síntomas de abstinencia.
Al principio el alcohólico puede
aparentar una alta tolerancia al alcohol, consumiendo más y mostrando menos
efectos nocivos que la población normal.
Más adelante, sin embargo, el alcohol empieza a cobrar cada vez mayor
importancia, en las relaciones personales, el trabajo,
la reputación, e incluso la salud física. El paciente pierde el control sobre
el alcohol y es incapaz de evitarlo o moderar su consumo.
¿Es lo mismo un alcohólico que una
individuo que se embriaga?
No. Es importante diferenciar entre
una intoxicación aguda y el alcoholismo como dependencia del alcohol. Un
período aislado de embriaguez no hace a un sujeto alcohólico.
Ordinariamente, el consumidor fuerte
de alcohol "aguante más" (tolera) que la persona que no acostumbra a
beber. En ésta aparecerá más rápida y fácilmente la borrachera. Pero también se
da el caso de alcohólicos en grados avanzados que con una cantidad reducida de
alcohol manifiestan signos de
embriaguez.
¿Puede un alcohólico volver a beber
"normalmente"?
Hasta donde ha podido determinarse,
ningún alcohólico ha vuelto a dejar de serlo. El solo hecho de haberse
abstenido del alcohol durante varios meses o años, nunca ha sido suficiente
para que un alcohólico pueda beber "normalmente" o socialmente. Una
vez que el individuo ha traspasado la frontera entre
beber mucho y beber irresponsablemente, no puede volver atrás. Pocos son los
alcohólicos que deliberadamente tratan de beber hasta hallarse en apuros, pero
los apuros y molestias parecen ser la consecuencia inevitable que espera a los
alcohólicos. Después de abstenerse por algún tiempo, puede pensar que no corre
peligro experimentando con unas cuantas cervezas o unos pocos vasos de vino
suave. Puede engañarse con la falsa idea de que si sólo bebe un poco con las
comidas, evitará meterse en problemas. Pero no tardará en verse nuevamente en
las garras del alcohol, aunque con toda sinceridad desee limitarse a beber con
moderación y en reuniones de sociedad.
El alcohólico nunca será capaz de
controlar el alcohol durante un período de tiempo apreciable. Eso deja abiertos
dos caminos: dejar que la enfermedad siga empeorando progresivamente, con todas
sus terribles consecuencias, o abstenerse totalmente del alcohol y desarrollar
una nueva manera de vivir constructivamente.
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